Tras la barrera

Nací casi a la par del encontronazo de España con la Unión Europea. También llegué en plenos años de la Movida, en el año del más boom del “Amante Bandido” de Bosé, y lo mejor de todo,junto a los pelos cardados de los Grandes del Metal. Ah, y en este país, por aquellos días, se comenzaba a respirar con más calma, y se hablaban de buenos años de progreso y plenitud económica que estaban por venir.
Para más inri, nací en Málaga, capital de la Costa del Sol. Una de las cunas del turismo, y antaño (y no tan antaño, que cuando aún gateaba olía el ollín de las chimeneas) una de las ciudades industriales más importantes. También, tras haber deambulado dos años por los pasillos de la Ingeniería, al fin me metí de lleno en la Facultad de Ciencias Económicas de Málaga, un lugar que, hasta más o menos mi nacimiento, era un redil de progreso, lucha, evolución e ideales ya logrados pero por muchos olvidados. Parece, sin duda, que nací en el lugar idóneo, y en el momento idóneo. Casualidades de la vida…
Es por todo ello, por mi forma de ser y pensar que no hay un camino único con el que vivir la economía, por lo que formo parte de Estudiantes por una Economía Crítica, con gente que, sin ánimo de lucro, se forman como economistas de un modo paralelo a la formación convencional y académica, aprendiendo unos de otros y compartiendo ese gusanillo en el estómago que todos tenemos en común.
No pretendo pues convencer a nadie, porque el autoconvencimiento es trabajo de cada uno, pero sí, al menos, compartir opiniones, ideas y utopías labradas en esta cabeza que sobre mis hombros aún se mantiene. Quizás estés de acuerdo, quizás en contra, pero bienvenido seas si vienes con los brazos abiertos y las manos limpias. Si no, lo siento, pero este no es tu sitio…