Palestina: ¿Nuevo paso o más populismo?

Palestina pasa a ser “Estado observador” en la Organización de las Naciones Unidas. Por una mayoría aplastante - 138 votos a favor y sólo 9 votos en contra - el pueblo palestino será, en base a lo que los medios de información nos muestran, un pueblo con ciertos derechos y deberes ante el resto de estados miembros. La Sociedad, en un día como hoy, se siente mejor consigo misma y, a priori, este es un gran paso que acerca al pueblo palestino a la paz con Israel. Si bien, estos trazos son las ideas fundamentales que, de un modo un tanto naif, muchos tienen en la cabeza, la realidad va más allá de ver cómo Mahmoud Abbas y Ban-ki Moon se dan un apretón de manos. ¿Sabemos qué conlleva eso de ser “estado observador”? ¿Realmente esto hace que Palestina tengo el reconocimiento que se merece? Analicemos en primera instancia qué quiere decir esto de “estado observador”.

Consecuencias de convertirse en estado observador:

  • Hasta ahora Palestina estaba considerada como “Entidad”. Ahora, el título da un salto y pasa a denominarse “Estado”. Bajo este estatus, Palestina puede asistir a todas las Asambleas. Anterior a esto sólo podía asistir a aquellas sesiones en las que era invitada.
  • Sin embargo, su asistencia en calidad de Estado observador no le da potestad para votar, por lo que las decisiones las seguirán tomando los mismos de siempre - entre los que se encuentra Israel, por supuesto.
  • Con este primer paso, el siguiente es pedir el ingreso en otros estatutos de la ONU, como UNICEF, UNESCO o la FAO.
  • Hay, por el contrario, órganos esenciales en los que no tiene derecho a intervenir bajo ningún concepto. Estos son el Consejo de Seguridad o el Consejo Económico Social. Se hace cómico ver como en dos campos en los que el pueblo palestino está directamente relacionado, Palestina seguirá viendo cómo otros, entre los que se encuentran sus “colonos” y enemigos sionistas, decidirán en pos de su propio beneficio y en contra de los de la sociedad civil palestina.
  • El punto clave de los nuevos cambios del Estado es el poder adherirse a la legislación de la Convención de Ginebra o el Estatuto de Roma. En otras palabras, Palestina podrá denunciar a Israel, dado el caso, ante el resto de los Países miembro, y podrá defenderse más allá de las bombas de los presuntos ataques contra civiles, o de la violación de derechos humanos.
  • Aún así, más allá de las presiones políticas y comerciales que Israel ejerza contra el resto de países dada una denuncia oficial, el hecho de que Palestina se adhiera a estatutos que Israel no reconoce, crea una extrema ambigüedad, por la cual no sabemos si las Cortes Internacionales serían hábiles para practicar su legislación bajo dichas circunstancias.
Dejando a un lado las consecuencias teóricas, también debemos tener en cuenta otras realidades, como las económicas, financieras y comerciales. Cierto es que a nivel político-moral, el 95% de los países se muestran, aún con voz débil y sin muchas agallas, a favor de Palestina. Pero también es cierto que el otro 5% lo conforman países potenciales como Estados Unidos o Canadá, que crean junto al propio Israel un entramado intracomercial sólido y competitivo. Más allá de eso, se une la cruda realidad, por la que muchos de esos países que hoy votan a favor de Palestina, sustentan a Israel bajo importaciones, y ayudando a que su PIB crezca notablemente.
Parece que todo esto puede resultar un simple caramelo que se le regala a un niño para que se calle. A nadie, por muy ético que sea lo contrario, le interesa que Israel desaparezca. Y en aquel territorio, no hay tierras fértiles para ambos. No obstante, también es justo decir que, aún con intereses de por medio, es bueno que haya sucedido esto, porque hace dos días, a nivel político, Palestina tenía menos que hoy. Por muy pequeño que sea, sí que es un paso. El problema radica en que muchos piensan que es un salto a la Luna, cuando no es más que un paso de ratón. Tendremos que dejar que pasen los días, o los meses, para ver cuándo los misiles vuelven a cruzar las forzadas fronteras, porque mis ahora inmediatios vaticinios - y ojalá equívocos - auguran que en el próximo enfrentamiento, incluso el más a corto plazo, Palestina no podrá hacer nada nuevo por defenderse, pues eso mismo dirá Israel: “Nos hemos defendido de los ataques de Hamás. Ha sido en defensa propia.”
Mientras yo, como ya he dicho otras veces, reconozco a Palestina como Estado de derecho sobre las tierras que le fueron arrebatadas.

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