No quiero, negándome a ello con rotundidad, hablar de este tema con vistas políticas. Si algunos así lo han hecho, yo no seré quien aquí se cuelgue falsas medallas (o verdaderas si así lo fuera) respecto a quién lucha por ello y quién no. Este aspecto debería ser un problema de todos, y no un arma electoral. Y dicho esto para que quien quiera sentir la piedra lanzada al cogote, se lleve la mano a éste… hablemos pues de un problema global de esta nuestra Universidad.

Si un día el menú base de cualquier cafetería de la UMA era bien endolsado con 4 euros, aquellos ya son tiempos antaños. La subida repentina de precios en todas las cafeterías ha hecho que los bolsillos estudiantiles se llenen de rotos y descosidos. Una vez más, el imperialismo jerarquizado ocupa todas las escalas sociales, sin que nadie se libre. Y es así como este año los precios han crecido muy por encima de la media interanual a la que ya desgraciadamente acostumbraba.

Aunque el boikot adornó un poco el aire de revolución de espejo (es decir, de mirarse al espejo y sentirse bien con uno mismo) otros tantos ni siquiera estaban enterados de la protesta. Sólo unos pocos concienciados no quieren sentirse engañados y siguen con la lucha, por el bien de un grupo social que mayoritariamente no tiene remuneración laboral y, por tanto, mantiene sus gastos con el presupuesto paterno. Que una señora de birrete etéreo diga que los precios han bajado no difiere de que nos den una piruleta para saciar nuestra pataleta. ¿Pero es realmente razonable que un menú de comedor cueste 5 euros? ¿Cómo se puede pagar en una facultad 70 céntimos por un café, si en la calle se encuentra por una tercera parte más? Ya de por sí es excesivo, pero repito que ¡sólo somos estudiantes! Y que la calidad que se nos ofrece tampoco es de aplaudir en numerosas ocasiones, así como el trato (aunque como en todo en la vida, hay salvedades).

Dicen algunos que han luchado, otros tantos los gritan en los medios para llevarse el mérito comunitario, y sobretodo son aquellos culpables del hecho los que dicen que el problema ya se ha solucionado. Pero si el mínimo boikot que se realizó hace unos días han bajado los precios de “horribles” a “menos horribles” calla ya las bocas de todos, entonces dejaré de creer en el inconformismo.

Su combinación de colores negro y blanco ha evolucionado más allá, dando lugar a un amplio arcoiris para gustos y, nunca mejor dicho, colores. Del mismo modo, su estampado tableado muchas veces se sustituye por estrellas, corazoncitos, simples rayas difuminadas… pero todos conservan la misma esencia de pañoleta triangular con trenzados de borlas en las esquinas y flecos en toda su longitud. La moda se ha apoderado de la kufiya, o pañuelo típico palestino. Y aunque siempre se salvan las excepciones, en gran parte el consumismo al que todos sucumbimos ha borrado la huella del verdadero significado que hay tras el gesto más internacional que tiene la liberación palestina, ese gesto de colocarse al cuello o sobre la cabeza una kufiya.

Y después de haber dicho tal palabrejo varias veces, ¿conocíamos realmente este nombre con el que en realidad se conoce al pañuelo palestino? ¿Sabemos qué simbología tiene? Profundicemos un poco más…

Su nombre original es كوفية‎, transliterado como antes hemos mencionado al castellano, y también transliterado como kufiyeh en el mundo anglosajón. Aunque realmente es un elemento tradicional de toda la región arábiga - Iraq, Jordania o Palestina - este pañuelo se ha hecho símbolo de la lucha palestina, sobretodo desde que los miembros de Fatah, y especialmente su lider Yasser Arafat, la hicieran famosa por usarla muy a menudo. La kufiyah típica es de lino o algodón, con fondo blanco y, según la región, estampado negro o rojo, y ha servido durante años para cubrirse la cabeza o la boca en las zonas desérticas.

Los partidarios de Israel y Usa lo consideran el símbolo del terrorismo. La mentes más liberales, le otorgan el alma de la lucha por la liberación de Palestina y la resistencia en Gaza. Lo que ocurre allí ya lo comenté en el artículo “Palestina: una economía hundida en los sótanos“, ubicado en la antigua dirección de este, un blog inconformista. Es por eso que el fin de este artículo no es volver a denunciar la situación de Oriente Medio (algo que no me cansaré de hacer, de todos modos), sino el denunciar la inexistencia de conciencia cultural de muchos que, al llevar tal atavio en el cuello, no saben cuál es su origen. Y mi crítica no va en concreto con ese desconocimiento que todos tenemos hasta que un día nos otorgan la enseñanza, sino que muchos que por moda lo conjuntan con sus mejores galas son proisraelíes que acusan a Palestina de sociedad sangrienta y derramadora de sangre. Qué incoherencia más inherente. Aunque la ley de la oferta y la demanda es la que manda sobre esas cabezas, y el mercado es quien rige a su rebaño por el camino que quieren, sin importar nada más.

No por llevar o dejar de llevar una kufiya vamos a salvar el mundo o destruírlo. Seguramente, contribuiremos a la guerra consumistas, pero no solucionaremos el conflicto que al otro lado de nuestro Mar Mediterráneo acontece como si fuera muy lejano para nosotros. Lo que sí podremos es ser consecuentes con nuestros principios, o nuestras causas sin razón, para llevar a gala una kufiya en nuestro cuello o llevarla a juego con nuestros mejores mocasines. Espero esto no quede en una crítica, sino en una curiosidad para actuar en consecuencia con nuestros ideales, sean los que sean.

Un saludo, inconformistas.

Suena el despertador. Las 7 de la mañana. Mi rutina de despertarme y lanzarme a la ducha vuelve a ser una realidad ahora que he comenzado las clases. Y mientras el agua me cae en el cogote (a ver si me despierto) escucho la noticia en la radio: El presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) le insta al gobierno la medida de, no sólo establecer sueldos más moderados, sino de abaratar los despidos. Obviamente, en base a los ideales de cada medio de prensa, se puede leer o escuchar distintas versiones respecto a la reacción del gobierno, pero aquí dejo unos enlaces a un par de periódicos (siento que no sean tan dispares y que sean todos de la misma vertiente… Aún así, buscando en Google podreis encontrar más medios en los que leer):

Noticia en El Plural

Noticia en El País

Parece ser que cualquier momento es bueno para meter la cuña del “más para mi, menos para el resto”. Mucho ha aguantado el señor Díaz Ferrán para levantar la mano en clase antes que nadie, ni siquiera dejando hablar al profesor. Y si esa es, según él, buena medida para paliar la crisis (una crisis contenida en algo llamado ciclo económico, por cierto), es porque empresarios de su posición (los Big Cats del mundo, o peces gordos) no sufren al respecto. Con sus contratos blindados, llenos de clausulas que les mantienen seguros ante cualquier pronóstico, y su usurpación neoliberal, sus medidas de lengua fácil sólo afectan a los de siempre: la población obrera.

Además, si la crisis se mejora de ese modo, ¿qué ocurriría? Es bien fácil. Con los ya reales recortes de personal que acusan a la propia crisis y la falta de demanda, la subida de un paro que ni siquiera paliaría de ningún modo a los afectados (bajas indemnizaciones, subida de precios…) la población sería insostenible, creando más desigualdad social que beneficiaría a unos pocos y hundiría en la miseria al resto. ¿Esos señores que tanto dicen saber de economía acaso saben lo que es una sociedad desesperada? Porque ante que los números, la pasión visceral puede ser más fuerte, y no hay nada más fuerte que, por ejemplo, un padre que no tiene qué darle a sus hijos para almorzar. Más que fuerte, eso puede crear ira, odio. Y la ira es muy peligrosa…

De nuevo, en el punto de mira inconformista la visión que dicen correcta y verdadera. La que tira la piedra, y esconde la mano. La que recae en los demás y ni siquiera roza a uno mismo. Esta crisis que según unos es culpa del Hombre, y según otros de la realidad que tiene que azotarnos, no tiene como solución la mayor desigualdad, sino el reparto paliativo y la vía pública y social.

En esta época de éxamenes, poco puedo escribir, pero haré un esfuerzo por compartir con vosotros, una vez más, algo de economía internacional… y de crítica a ella, por supuesto.

Con un PIB de 60 billones de dólares y altas exportaciones en arroz, el gran problema de Pakistán parece ser la deuda externa, alcanzando el 90% de su producto interior bruto. Es de Pakistan de quién estoy hablando, o mejor dicho, de la India de los musulmanes. Pero dejando atrás la parte teoríca, es evidente en por la información mediática el revuelo político y gubernamental que acontece estos días en el país asiático. Y no son las inundaciones monzónicas las protagonistas, sino el cese del ahora ya ex presidente Musharraf y el reclamo de deuda que se ejerce. ¿Que hay más allá de todo esto? ¿Simple descontrol interno? Sigamos dibujando las ramas históricas y los datos económicos más relevantes, para llegar a una conclusión.

Pakistán es un país relativamente nuevo, creado en 1947 tras su idependencia de la India, cuando se decidió que aquella zona de mayoría musulmana se separara de la zona de mayoría hinduísta. Desde entonces, se sabe que India y Pakistan han llevado una relación de amor-odio bastante estrecha, reflejada desde los míticos partidos de crícket entre ambas selecciones como por los intereses políticos territoriales. Conflictos en la región de Cashemira, atentados pro-talibanes y en definitiva fundamentalistas, una mal autofinanciación interna y, por tanto, un gobierno muy mal llevado. Eso es lo que nos dicen los medios de comunicación. ¿Es todo realmente cierto?

Además, ya nos contaron hace algo más de un mes que el presidente Musharraf fue destituído de su puesto… y hoy mismo nos venden que el señor Bush ha dado vía libre a sus soldados en Afganistán para entrar en Pakistan sin permiso de las instituciones pakistaníes. No acusaré a Usa de querer continuar su “Jihad antimusulmana” (más bien su jihan pro-conquista del mundo). No acusaré a India de hacer un buen pacto de caballeros con Usa para tenderles una mano y así beneficiarse para conseguir sus ansias de poder asiático. No acusaré pero… ¿no es todo muy curioso? Un país tan estratégicamente bien planteado, fronterizo con afganistán, musulmán, y que ha sido manipulado desde su creación… ¿no lo hace todo curioso? Sí, a mi me lo parece. Pero no va más allá de mi propia opinión personal e inconformista, que me hace apostar porque los datos económicos están más cerca de las estadísticas de ponderación interesada que de la realidad que podría llegar a ser si la prensa, los nacionalismos y el tío Sam no dejaran de meter la mano en la bolsa ajena.

Tal y como dice el título de esta entrada es como estoy ahora mismo. Desaparecida para algunos, pero no es así, tan solo incumplidora de mi propósito de escribir más por estos lares durante el verano. Ciertamente, desde mi última entrada (y primera en el nuevo dominio) me he dedicado mucho más a mi construcción personal que a la devoción, pero tranquilos que no me convertí en oveja descarriada. Hasta en los momentos de pensamiento subjetivo e interior, he tenido visiones inconformistas sobre este mundo que nos ha tocado vivir.

Ya lo comenté en mi blog personal (el otro), pero para los más despistados os haré un breve resumen de cómo está surgiendo este verano del 2008. Después de los exámenes de Junio (estresantes y, nunca mejor dicho, inconformistas), y tras una semana larga de relax total en el mundo de la vagancia extrema, cogí el petate y partí rumbo a tierras inglesas, aventurándome en unos bonitos e insuperables días de intercambio cultural, fraternal y filosófico. Pero quien quiera escuchar mis experiencias, puede dirigirse al otro blog que es donde escribí algo sobre los momentos vividos. Al volver de nuevo a la rutina caótica de mi país, los apuntes me esperaban y, entre musaraña y musaraña (son muy entretenidas, creedme) dedico los días a estudiar para Septiembre, continuar mi camino, leer para aprender lo que en las aulas no me enseñan… y también para encontrarme a mi misma, y ordenar una cabeza que hace unos meses desordenaron, así como para barnizar un corazón de mudanza y telarañas (si me permite la expresión el autor de ésta).

En definitiva, tanto tiempo libre no me ha dejado tiempo para escribir, pero sí para acumular ideas. ¿Sabeis esa sensación incoherente que se produce cuando tienes tantas cosas que escribir que las dibujas en la mente pero nunca llegas a plasmarlas? Yo incluso tengo borradores escritos y pendientes de pincelar y publicar. Los publicaré, los publicaré, pero antes quería dar señales de vida y agitar la mano bien alto, para que no os olvideis de mi. A modo de avance informativo, os diré que estoy construyendo un análisis sobre la economía británica, un modelo que aunque históricamente fue “evolucionario” (y sí, he dejado la R de lado porque así lo quería hacer) hoy en día está empapelado por mucha prensa y demasiada política. Pakistán e India también son un tema que me gustaría tratar, dándole esta subjetividad inconformista que me gusta darle a todos los balances internacionales. Y para terminar con todo lo que hay más allá de los Pirineos, los Juegos Olímpicos, su repercusión mediática y la hipocresía contenida de muchos (hablando siempre desde el punto económico, claro) tendrá un rinconcito aquí, pero más tarde. Lo dejaré para cuando todo esto haya pasado y se hayan olvidado de quién es el Tibet y por qué Mao ya no sale en algunos billetes chinos. Ah, y mi ciudad también tiene un buen hueco, especialmente el nuevo plan urbanístico del ayuntamiento… ais, si es que nunca aprenderán.

El café se ha quedado ya helado, y los apuntes me esperan. Iré manteniéndoos informados de nuevo. Pido una vez más disculpas por la demora, pero a veces los asuntos internos deben ser arreglados y mimados antes que los externos.

Nos vemos ahora mismo, compañeros de viaje.

Aunque aún tengo que hacer un examen mañana por la tarde, puedo decir extraoficialmente que vuelvo a estar libre, puesto que tengo la manía de no estudiar las horas previas. Así que, tomándome un par de semanas de vacaciones completas, estaré sin hacer nada para luego seguir con el estudio estival y preparar los exámenes de Septiembre. Pero por ahora, tengo tiempo para este blog, y para escribiros mis opiniones y artículos. Y como veis, al fin desde esta nueva ubicación, con un dominio más acorde al contenido, dentro de Economía Crítica y con una URL más fácil de recordar. Ahora sí, volvamos a los asuntos que aquí nos atañen…

Hace un par de días, volviendo de un examen (lógico), pasé al lado del Aula Magna de mi Facultad y no pude contenerme; tuve que hacerle una foto con el móvil:

A muchos esto le parecerá normal, conocido e incluso extraño el que a mi me diera por sacarle una foto y hablar de esto aquí. Para el que no lo sepa, en mi facultad cada aulario tiene el nombre de un hombre importante dentro de la economía, y con esta notación es cuando seguramente casi todos no comprenderán entonces cuál es el problema de este cartel. Es bien sencillo: este letrero es uno de los pocos símbolos, no solo de Karl Marx sino de la economía “clásica” y heterodoxa que hoy en día quedan en la Facultad de Ciencias Económicas. Claro está que durante la carrera el nombre de Marx suena, ¿pero qué se dice de él? ¿Hasta qué punto se habla de él?

Os daré un par de ejemplos, producto de mi experiencia personal. Durante el primer año de la carrera te muestran a los clásicos: Ricardo, Smith, Marx… pero Marx no es más que una pincelada concluída con lo siguiente: “[...] pero es el neoliberalismo lo que realmente funciona, y se deshechan las anteriores teorías.“. Ya en el segundo año, de Marx se dice que “su teoría conflictivista crea caos y desorden, y provoca la destrucción de la humanidad“. Más adelante, se dice que “el neoliberalismo es la verdad única” y en conceptos de política económica se dedica un 95% a las teorías neoliberales, y un 5% restante a otras teorías (y creo que mucho margen de porcentaje estoy regalando…). Hace unos cuantos años, al menos teníamos la posibilidad de estudiar economía marxista gracias a los créditos de libre configuración, pasando más tarde a ser una “asignatura fantasma” y acabar por desaparecer hoy en día.

A más inri, sólo me estoy centrando en Marx, que es obvio que es el más conocido y por ello del que más se habla, ¿pero fue el único? ¿Qué se habla en las clases de otros clásicos de la economía heterodoxa como Stiglizt o Krugman? ¿Acaso se mencionan campos económicos como la economía ecologista? ¿Algún estudiante conoce a Georgescu o Azam (refiriéndome a conocerlos gracias a la educación impartida, y no al interés personal de cada uno)?

Puedo aceptar, de un modo u otro, que el neoliberalismo es el sistema económico más utilizado (que tampoco es así, pero otro día hablaremos con cifras de países que no son capitalistas y países que no; por ahora, dejémoslo así porque al menos sí es el sistema usado por las superpotencias…). Puedo aceptar que en el camino hacia una licenciatura en economía las bases docentes sean las ortodoxas. Puedo aceptar que una mayor parte de la carrera se establezca esto por utilidad, por vivir en el país en el que vivimos, y en el mundo en el que nos ha tocado vivir. Pero no acepto que se escondan el resto de verdades alternativas a la “verdad verdadera”. ¿Es útil estudiar Historia Económica? A la hora de enfrentarnos al mundo laboral, la historia económica nos habrá servido para regar más la semilla cultura, ¿no? ¿Entonces por qué no nos riegan con más cultura? ¿Ni siquiera por convicciones culturales nos dejan conocer un abanico más amplio en la economía? ¿Acaso es cuestión de miedos? ¿Una posible manipulación de las mentes? ¿La continua globalización de la “educación útil”? Todas las posibles respuestas y razones a esta realidad son totalmente relativas.

En fin, siempre nos quedarán las inquietudes propias, la lectura ociosa y el Inconformismo.

Hay palabras que valen su peso en oro...

"Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos." Karl Marx

En la mesita de noche...

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