La economía en Arabia fue una revolución que hoy en día se sigue considerando, más allá de sus fundamentos religiosos, como una alternativa a la economía ortodoxa. El sistema económico sin intereses, y donde “el dinero no compra al dinero” (sistema del cuál hablaremos en el próximos artículos), da una pluraridad y una visión más solidaria y fraterna al vil capitalismo, aquel que como una pescadilla que se muerde la cola, crea egoísmo y es producto del mismo egoísmo. ¿Y sabeis quiénes fueron grandes pensadoras economistas? Mujeres musulmanas cercanas al profeta Muhammad, el hombre que, según la religión islámica, fue el último de los profetas de Dios y revolucionó, más allá de las creencias religiosas, las bases sociales hasta entonces conocidas.

Como sociedad, gran conocida por sus avances en ciencia y tecnología de la edad antigua, también dió pinceladas revolucionarias en la economía. Pero hoy no vamos a centrarnos en esto, sino en que es gracias al mundo occidental, y es cierto que junto a muchos de los propios musulmanes que hay corrompido las bases reales de sus creencias y modo de ver el mundo, los que han cavado un hoyo para el grupo de la verdadera comunidad de creyentes que, en el ámbito externo, llevan un modo de vida solidario y más cercano a los ideales de izquierdas, de socialismo e igualdad, que muchos occidentales aceptamos como lógicos y verdaderos. Nos centraremos pues en un subsector de este grupo humano: la mujer. Y con ello, en su símbolo más característico y a la vez más odiado: el hijab.

¿Sabeis qué hay detrás de un velo islámico? Hay más que un pelo recogido y oculto. Hay sentimientos, convicciones, y en aquellas mujeres que viven en países occidentales, también hay un ápice de rebeldía. Y eso me gusta, y mucho. Porque vivir en un país de occidente y llevar velo, es enfrentarse a las miradas de la gente, aún creyente de que “los moros son los que entraron en la Guerra Civil de la mano de Franco y cortaron cabezas” o que “son esas mujeres unas oprimidas por su sociedad”.

Cierto es que dentro de la sociedad de mujeres hijabis, hay un sector hipócritas, pero no como causa de esos hijabs sino resultado de que el Ser Humano es una infección que se expande por todas partes, y que también lo hace en la comunidad islámica, produciendo junto con las bacterias externas a ella la malinformación y el desbordamiento del verdadero significado del Islam. Aún así, hay grandes mujeres que llevan sus creencias e ideales con coherencia y fundamento, y que muchas de ellas saben el por qué llevan su pañuelo y están convencidas de llevarlo, como parte de sus principios. No obstante, muchas otras mujeres no llevan el pañuelo, pero no son ni mejores ni peores, simplemente llevan también en consecuencia sus razones y su escalón se basa en bases que aún no han alcanzado tal estatus. De un modo u otro, hablamos ahora de aquellas que sí lo llevan, y que por tanto añaden la carga de los comentarios de la sociedad.

¿Cuáles son esos comentarios? Innumerables…

Vienen aquí y nos imponen sus reglas“. Cuando nosotros vamos “allí” nadie nos obliga a llevar el hijab (Nota: Cierto es, para el que reclame lo que acabo de decir, que hay países en los que recomiendan llevar el velo al ser de profesión islámica, pero recordemos que este no es un país de confesión católica, sino aconfesional) en la mayoría de países musulmanes. De hecho, referenciemos a los países del Maghreb, Pakistan o Egipto, por ejemplo. Sin embargo, somos nosotros, occidentales, los que prohibimos su uso en juicios, centros educativos, etc. ¿Quién impone a quién?

Están oprimidas“. Nadie decide por nadie el llevar el pañuelo. Sólo una misma decide llevarlo y por qué llevarlo. Según la religión musulmana, no es una decisión de ningún humano excepto de Dios, y por ello, cada mujer tiene un designio respecto a llevarlo o no, en base a sentir o no esa llamada. La mujer en el Islam es libre, e incluso tiene derechos iguales a los hombres mucho antes que la mujer que los alcanzó en la sociedad occidental.Somos nosotros los que, pretendiendo liberarlas de un mal que nadie ve más que nosotros, las oprimimos más y más.

Europa, centro de la violencia mental que las barreras están creando, se une a la lucha contra el distinto e inferior. Y gracias a ello, muchas de esas mujeres, que tienen en su vida privada una confesión de la cual son libres de tener, se enfrentan a su Goliath de intransigencia por los pasillos de las universidades, centros de trabajo, etc.

Apuesto a que, de haber conocido un poco más sobre el tema, Luxemburgo hubiera dicho algo al respecto.

Después de las vacaciones, me encuentro con mucho material suculento que rapiñar y desmenuzar con sarna, pero es tanto que no sabía por dónde empezar. Así pues, he elegido finalmente por comenzar por la última carcajada de mofa que me ha producido la actualidad mundial.

No es que haya considerado nunca a los premios Nobel como una consideración de honra, sino más bien preocupante. Y digo preocupante porque si algún día me nominaran para ello, me preocuparía. No es que piense que me lo merezco, sino que su valor es más mediático y controlado por el capital que lo mueve que puramente honorífico.

Y ahora, el Yes We Can, como no podía ser de otra manera, se lleva el de la Paz. ¿Estamos locos o qué? No es que Mr. Obama sea el mayor tirano del mundo, ¿pero desde cuándo un presidente del gobierno estadounidense se merece un precio a la Paz? El País con más guerras declaradas en el mundo, con pena de muerte legal en sus estados, con mayor liberación comercial y altos niveles de déficit (lo que crea más desigualdades entre los países del primer y del “quinto” mundo), ese, su representante, se lleva un premio por la Paz. ¡Ese que se mantuvo en silencio durante los bombardeos a Gaza! ¡Aquel quien en los medios de televisión quiere hacernos ver cómo es el protagonista del apretón de manos entre los presidentes palestinos e israelí! Definitivamente, sí, estamos locos.

Son los Nobel un premio de prestigio que se ciñe por el imperante sentimiento de “lo que debe ser” o “lo que nos interesa que sea”. Pero somos nosotros los seres humanos, aún creyentes del eurocentrismo, los que decimos sí a todos y tenemos el cerebro lavado por la dominación desigual de los peces gordos. ¿Alguna vez se ha visto un Premio Nobel de Economía concedido a un heterodoxo? ¡NUnca! Porque no interesa, porque no puede considerarse como bueno el trabajo de los que no apoyan los métodos liberales que nos inyectan las sectas de lo ortodoxo.

Y ahora dicen “es que ha destinado el dinero del premio a fines sociales”. Claro está, no iba a quedárselo descaradamente. Esto es similar a aquel niño que dice que no a un trozo de tarta porque sabe que su madre va a regañarle. Por dentro se muere de ganas, pero no quedaría bien si lo hiciera.

Así pues, ya que la propaganda hacia el señor Luther King II ha sido tanexcepcional, ahora hay que continuarla con este tipo de cosas… y no digo que sea igual que su antecesor, el que esquiva zapatos, pero no es digno de un premio por la Paz. Hay muchas personas mucho más merecedoras de tal premio.

Y el día que anuncien el Nobel para Vandana Shiva, creeré entonces en la validez de premios así.

¿Cómo hemos podido llegar a esto? A qué, os preguntareis. Y yo os digo: ¡A esto! ¿Es que no lo veis? A que lo blanco se ha hecho negro y lo negro… ¡áun más negro! Si aún seguis despistados, lo entiendo, pero me estoy dejando llevar por la furia - que es roja pero no del modo mediático al que se le está dando bombo - y el estrés de los exámenes. Por ello, dejemos tal furia a un lado y analicemos hechos puntuales a uno y otro lado del planeta, y centrados en este.

Según la teoría colonialista en la que aún seguimos sumergidos, Europa es el epicentro del mundo, el eje por el que todo gira. Para no dar matizaciones que no vienen a cuento, incluiremos a los Estados Unidos de America dentro de Europa, periféricos al continente como Gran Bretaña, o las Canarias. El mundo pues se rige y controla desde ese punto central del mapa, y es ahí donde, según las fidedignas teorías de la economía de Mercado, todo debe tomar partido bajo las reglas de su juego. Por lo tanto, y sin acercarme a ninguna pincelada adhocrática, el Bienestar tiene que comenzar desde este punto Cero en el que el mundo occidental vive.

Si todo lo mencionado anteriormente, con tintes puramente irónicos (pero respetuosos y con el sano propósito de la comicidad, para no herir a las masas adyacentes que lean este humilde blog) es cierto, las políticas monetarias y fiscales deberían no sólo dar ejemplo, sino aportar un bienestar real en el sentimiento global de la sociedad. Es ahora cuando la tormenta se avecina: ¡la crisis!. La virulenta crisis ante la que, como en Fuenteovejuna, las políticas de los países deberían aunar fuerzas y paliar lo que su fidedigno sistema dte mercado ha creado. Así pues, ahora más que nunca, la política económica debería estar al pié del cañon, ¿no es cierto?

He vuelto a la furia y al estrés, sólo de pensar que lo normativo y lo positivo vuelven a tener aquí un ejemplo de catástrofe humana. Quienes en teoría tienen la respuesta y la solución, en este momento, son los que escuchan a Pepito Grillo - a Keynes, quiero decir - como mínimo, y digo esto porque viendo el planteamiento social que hay, ni me atrevo a decir la solución que creo que está en mi mente, y creo también que vosotros sabeis que tengo (sí sí, no diré intervencionismo. No por ahora porque no tengo medios para huir con el petate y cruzar los Pirineos). Volviendo al asunto que nos concierne… ¡eso es! ¡Acudamos al laborismo y a la socialdemocrácia! ¿No…? Ah no, el laborismo inglés está encargado de comprar cocinas con los fondos públicos. Bueno, no perdamos la calma, en España quizás… ah, que tampoco. El PSOE - que a veces ya cuestiono la O - ha tenido la acertada idea de pedir un aumento de impuestos sólo para las familias de mayor renta. ¿¡Y en vez de pactar con el único partido de Izquierdas del Congreso pacta con CIU? A dónde vamos a llegar… ah sí, ya sé. Llegaremos a un Parlamento Europeo lleno de populares - los que piden beneficios para el sector de los yates, porque es bueno para combatir la crisis - partidos democristianos… e incluso un partido Anti-islámico, válgame Allah.

¿Cuáles son los planteamientos de política económica que estos señores pueden aportar al panorama en el que vivimos? Porque si la izquierda y no es izquierda, la que verdaderamente lo es se ha hecho víctima del voto útil (siendo más útil lo que está más lejos de la izquierda, que parece que vuelva a sonar a cantos bolcheviques y eso da miedo social) y la derecha cuando no está criticando se codea con esos que ya no son tan de izquierda… ¿a dónde vamos a llegar?

De hecho, ya hemos llegado. Los dos sistemas que conviven se han convertido en víctima y verdugo, y las políticas lógicas y acordes con cada ideal son  ya mera teoría a estudiar en las aulas. La propia codicia del Ser Humano y los ciclos económicos ya no atienden a razones, y yo quiero correr muy lejos y esconderme debajo de una roca. Pero como no puedo, seguiré estudiando para el menos tener la mente limpia por más tiempo, y que dure así lo que Dios y el colonialismo permitan. Ameen.

Un día cualquiera en la vida de un ciudadano medio conlleva numerosas acciones mecánicas, típicas durante la edad contemporánea. Entre esas acciones, está por ejemplo la de ir a la Universidad. Y caminar por los pasillos de un centro de docencia y encontrarse con dos sucursales bancarias dentro de éste ya no nos parece nada raro. Qué triste. Podemos ver cada semana, incluso los que no somos tan forofos del fútbol, cómo la liga española ya no es “liga de primera división” sino “liga BBVA”. Los programas televisivos, que ya de por sí están cargados de publicidad directa y subliminal, vienen siempre precedidos por el patrocinio de alguien. Y la lista podría ser aún mayor, llena de ejemplos más o menos concisos.
La vida cotidiana de las personas se ha visto envuelta por lo que ya no parece evidente, pero que muchos consideramos catastrófico e incluso mísero. Es un hecho tan arraigado a la sociedad que apenas nos damos cuenta de la gravedad con la que ahora cuenta. Porque es grave ver cómo somos títeres de la privatización, que se convierte incluso en algo parecido a una lobotomía, arraigado en nuestro cerebros lavados que ya ven normal que todo ruede en la ruleta del capital, el máximo beneficio y, cómo no, la ley del más rico, y la poca solidaridad social

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Si con esto no es poco, el descaro también se respira. Los consumidores domésticos son abofeteados con frases al estilo de “¡apuesta por las marcas!” o reiteraciones de que las marcas blancas no son la mejor solución alimenticia, coaccionando con la duda de si realmente las familias están bien alimentadas y nutridas. Cuando todavía no había peligro, los medios apostaban por las marcas blancas, ¿y ahora qué? Ahora hay que volver a teñir la mano invisible de gris, para controlar más las mentes con ideales potenciales de querer aplicar la lógica que mejor se adecue a sus bolsillos.
La situación empeora al ver que esto va de mal en peor. Ya conocemos que, volviendo al ejemplo estudiantil, Bolonia se convierte en la privatización que nos condenará a todos. ¿Veremos antes de cada clase un bonito cartel que diga “patrocinado por BBVA”? ¿Conseguirán rizar el rizo y patrocinar hasta la Seguridad Social (y mira que es contradictorio e incoherente…)? Desde luego, a este ritmo sí que lo harán.

Es muy común atribuir etiquetas y clichés preestablecidos, marcas de cosecha social. Colores, banderas, himnos y escudos son los más lógicos a la hora de crear un marco de definición dentro de las masas, ¿pero qué hay de las concepciones infundadas por simples silogismos y la rapidez con la que la sociedad sabe, mejor que nadie, señalar con el dedo antes de tiempo?

Eso nos ha ocurrido a todos alguna vez en la vida, y de hecho a nosotros, economistas críticos, nos ocurre siempre. Con la mano en el pecho, seamos sinceros, ¿no es verdad que la atribución de la Economía Crítica suele ser directa con la política de izquierdas? Así es, y no me atrevo a negar en rotundidad que no llevan razón pero… la  economía crítica no es eso; va más allá de ideales políticos.

Los economistas críticos, o heterodoxos, tal y como bien definen los dos conceptos, somos aquellos que no estamos de acuerdo con la visión general y común de la economía, o que pensamos que puede mejorarse de un modo u otro. Pero esta crítica se puede hacer desde mil aspectos, que no se  basan sólo en la vertiente política. Cambios a nivel medioambiental, en la forma impartir la formación académica adecuada para el conocimiento de esta ciencia social, en el peso de las fuentes consideradas como verdades bíblicas y las que no tienen utilidad. Todas esas críticas, son las que nos hacen ser como somos. Muy cierto es que la gran mayoría compartimos un ideal de izquierdas, pero si nos acercamos por ejemplo a ese rincón que en la Universidad de Málaga tenemos los Estudiantes por una economía crítica, no hay dos que podamos compartir el mismo color político. De hecho, nuestra  asociación no es una asociación política estudiantil, sino estudiantil y abierta para todo aquel que quiera conocer una parte de la economía que ya parece perdida, desgraciadamente. Y es que el croma de colores es tan amplio… ¡y eso es lo que nos hace románticos y bohemios! Románticos en nuestro modo de ver las cosas; bohemios en cuanto a actuar. Si alguien nos conoce por los pasillos, no tenemos un perfil concreto que nos defina como somos, o lo que es lo mismo, no somos unos “hippies rojos” de vestimenta tal y como creen que debe ser.

Ser crítico es ser inconformista, soñador, ansioso de conocimiento y de intercambio de opiniones. Y por ello, no solemos estar dibujados por los mismo ideales concretos, porque cual tribus urbanas nos reunimos con los que compartimos, sobretodo, las ganas de cambiar ciertas cosas que no vemos completas. Así que para aquel que aún piense que sólo somos “una panda de rojos”, no es así. Hay tantas gamas de rojos en la paleta
de colores, e incluso tantos colores, que no cabemos todos en el mismo. Ser lo que somos es algo más que eso; ser crítico es ser individuos únicos, con corazones inquietos. Simplemente somos quienes no podemos entender sin sentir, ni sentir sin entender.

SOBRE EL G20 Y LAS MANIFESTACIONES EN LONDRES

Una mañana que aún lloraba el fin del invierno, 20 mandatarios se reunían en Londres, para intentar convencer, e incluso a autoconvencerse, de lo que ya ni ellos mismos se creen. Esos mandatarios se hacían fotos, como ya hemos dicho, en Londres… y mientras tanto Londres se hacía dueña de sus calles. Los londinenses aclamaban con voz y rebeldía que aquella farsa no era creible, y que no pensaban quedarse de brazos cruzados. Esto no era lo que en otras ocasiones muchos calificaron de “un puñado de rojos antisistema”, no. Ahora además de aquellos espíritus rebeldes, otros grupos se han unido. Y Londres, ha dejado de creer en el capitalismo.

Con menos retórica, la situación que los medios no pueden ocultar es que las manifestaciones se han sucedido una tras otra, tanto en el día previo como hoy, día en el que el G20 se reunía en la capital británica. El pueblo está revuelto e incluso han sucedido algunos altercados esporádicos - que han querido hacer protagonistas para hacerles perder credibilidad en sus protestas, por cierto - y cabe decir que la violencia no es la solución ni el modo de protestar pues, cuando una manifestación no se hace con respeto y sin usar las herramientas de los violentos poderosos, pierde en la balanza de la razón. Pero volviendo al asunto principal, la situación real es que el pueblo está irascible y cansado de la situación de crisis en la que vivimos gracias al sistema capitalista.

¿Qué es lo que dentro de aquella reunión se estaba cociendo? Antes que nada, es obvio que sólo países como EE.UU, Francia, Gran Bretaña o Alemania son los que se escuchan como voces de decisión y opinión. Pero el G20 está compuesto, como su nombre bien dice, por veinte países, entre los que están por ejemplo Arabia Saudí, Turquía, India o China. Dada esta situación, y sin hacer mención a opiniones individuales de cada situación, a grosso modo la frase má sentenciada durante todo el día son que “el capitalismo se puede refundar”, apostando por el empleo, el crecimiento y la conciencia social. Lo primero de todo es que el capitalismo NO es compatible con la conciencia social, es decir, con los intereses de las masas. Es capcioso el hecho de querer solucionar el capitalismo con la continuación del mismo, una burla a la situación universal.

Cabe una posibilidad de que, con miedo a soltarse de la mano del libre mercado, quieran hacer una apología al socialismo (al real, ojo) sin dejar de llamarlo capitalismo, por temor y pensamiento de que todo lo relacionado con socialdemocracia o comunismo son sinónimos de sangre y sudor - aquella sangre que primero ellos derramaron, pero que no es un tema a debatir ahora. No obstante esta suposición la veo poco probable, apostando más por el querer exprimir hasta el fin lo que ha destruído el sistema económico mundial, aún cuando hace más de un siglo ya profetizábamos que eras no eran las formas para llevar el mundo hacia el bienestar. Se basan en la prosperidad que se alcanza en los clímax cíclicos, que no son más que ciclos existentes por culpa del propio liberalismo. Y la privatización de las entidades bancarias ha llevado a la codicia por engañar, llenar la saca y adonar la basura con flores.

Tenemos al menos la gran suerte, de que al fin los individuos se unen en masa para decir que el capitalismo es quien nos ha llevado a esta situación, y que el libre mercado no es lo que queremos. Y ya no es sólo cuestión de un puñado de utópicos rebeldes. Con el viejo espíritu con el que sus antecesores del King Mob pintaban frases como “Eat the bankers” en las pareces del Soho londinense, ahora esas frases las llevan en pancartas los jóvenes, y no tan jóvenes, que apuestan por una alternativa solidaria con nosotros mismos. Es hora de que los liberales lo reconozcan: el capitalismo, una vez más, ha fallado.

"Ya les dijimos que debían portarse bien"El Fondo Monetario Internacional sacó a la luz la primavera del pasado año su resolución sobre la nueva distribución de votos en los países miembros. Esto es, una modificación en balanza de los porcentajes que cada país tiene como peso en sus decisiones. Según el análisis de los medios esta nueva distribución le daba al fin más peso a los países emergentes y la mayor importancia en cuanto a cambios la recibía Brasil. ¿Pero es realmente esto algo que calle a las masas? ¿La población cree aún que el FMI es la Calcuta de la Economía Internacional? EL FMI es, como otras tantas cosas, la fecunda mano invisible de lo que aún muchos quieren sostener como verdad única. Y lo más triste es que aún no somos conscientes de su funcionamiento.

No es nada nuevo que se vaya a sacar a la luz. De hecho, es algo que así se acepta, y que cada vez que nos muestran su intervencionismo desequilibrado incluso aplaudimos. Pero veamos cómo está establecido el sistema de votos, con el que las decisiones del FMI se encaminan hacia uno u otro lado. Para ello, he aquí un ejemplo de porcentajes de cuotas de algunos países destacados:

Como podemos ver, además de los porcentajes actuales de algunos países, hemos señalado los que en el año 1996 algunos de los países con mayor peso obtenían. Mientras el FMI se alalardea de estar cada vez más concienciado con darle vos a los países que más lo necesitan para así ser un organismo democrático y equilibrado, Estados Unidos, con una fuente fidedigna númerica, lleva el mando imperial con el 17% aproximadamente de los votos, y que en su evolución a lo largo de estos 8 años sólo ha perdido un 0,63% de su totalitarismo. Del mismo modo, otros países con gran peso - que aún así se ve que la diferencia respecto a los Estados Unidos es considerable - han tenido la misma hegemonía de pocos cambios. Mientras tanto, el resto de países cuentan con una voz mediocre, o más bien miserable.

¿Han querido ampliar la cuota brasileña para callar a las masas panamericanas? ¿Es el mismo caso que con China, que pretende pseudoabrazar a las antiguas economías del Este?  Desde luego, parece que todo es un callar de masas manipuladas por los medios. Seguimos contando con un sistema en el que la nueva autarquía - esa que nadie sabe que existe, pero que así es - manda y decide; un sistema en el que los pueblos que necesitan de financiación externa deben observar y callar mientras un puñado de pocos manipulan y les niegan lo que necesitan, en base a sus propios intereses. Y mientras, seguimos aplaudiendo a los sucesores de las fotos grupales de Bretton Woods. Basta ya de manipulación y usura descarada.

Llevo un par de días mezclando mis horas de estudio con la realización de un artículo que quiero publicar sobre sociedad y universitarios, aquí en este blog. Pero lo lamento, he tenido que dejarlo de lado para ponerme a escribir lo que ahora mismo escribo con dáctiles de ira, indignación y vergüenza ajena. Los disturbios de ayer en Barcelona son la alegoría a un sistema fascista en el que vivimos, con la diferencia de que hoy en día todo está más camuflado, porque parece que la palabra “fascista” es algo de lo que ellos mismos quieren renegar, porque les sienta como una mancha en el traje nuevo.

Mientras los estudiantes de la UAB luchaba con pacifismo por sus derechos, de un modo que otros no se han atrevido a hacer - y del modo en el que podemos hacer algo, si bien no solucionar el asunto de Bolonia, sí poder alzar nuestra voz y nuestra opinión para que les duela hondo y tomemos partido de esta determinación discriminatoria - la policia se dedicó a propinar palos indiscriminados, sin mirar a qué o a quién y con ello incluyendo a reporteros, niños, y claro está los propios estudiantes.

La sociedad se está volviendo extremadamente dictatorial, aunque mis palabras a algunos les hagan ahora llevarse las manos a la cabeza. Pero es así, señores, es así. Aquella sociedad que un día parodió con crudeza el señor Orwell no está tan lejos de lo que él caracterizó como una novela. Gente que camina por las calles sin mirar a su alrededor, sin querer ni poder preocuparse por el alrededor de distinto color; conformismo - como siempre digo - de quienes no ven más camino que el que le dictan. El otro día mi compañero Alberto nos contaba en su blog cómo Madrid es una reyerta mafiosa y continua anti-inmigración… ¿a qué vamos a llegar?

Nos imponen un sistema educativo del que nadie nos ha informado con pelos y señales. Todos escuchamos la palabra “europeo” y ya damos palmas con las orejas… ¡igual que en los años 60, cuando las playas se llenaban de nórdicas! ¿Tan poco hemos avanzado? ¿Tan poca diferencia hay? Pues como iba contando, Bolonia sólo nos interesa en cuanto a lo europeo que es… pero los que realmente conocen la situación en la que nos vemos encaminados, deciden luchar por sus principios y sus convicciones, y así es como el Estado lucha contra ellos, ¡con violencia!

Para ese artículo que decía que ando escribiendo, había dejado una  cita de Ernesto Guevara, que ahora es aún más idónea: “[...]Pero es la juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente“. La juventud que no es anómala es apaleada, y la que sí lo es vive en la ignorancia y en su bienestar hipócrita… es lógico, así los Grises no corren tras de ellos.

Bienvenidos a la pseudodemocracia fascista que entre todos hemos creado. Y un aplauso cálido a los que han impuesto su propuesta pacífica a la vez que revolucionaria en los pasillos de la UAB.

“Querida revolucionaria,

Como cada año, te escribo unas letras para hace un balance mutuo, de lo que fuiste y de lo que soy. También tenemos que hacer balance de cómo anda el mundo en estos días, en los que ya colgaste tu boina en el baúl de los ausentes. Siento la demora, pero los acontecimientos personales no me han dado lugar a escribirte antes.

No creo que sea necesario el comentarte cómo anda todo, cómo nos van las cosas y cómo dejaste este mundo que en estos días sigue bajo la lacra capital. ¿Dónde están los ideales románticos que aquellos como tú tenían? Sé que dirás “ahora nadie lucha, porque lo teneis todo mascado”. Seguramente, es así. Pero no vamos a hablar de las causas lógicas o ilógicas.

Todos los años te hago el mismo resumen, pero es que no hay novedades sustanciales: la misma política liberal y bipartidista, las caras de una misma moneda. Guerras santas e infames, plagas y pandemias del nuevo siglo. Aunque muchos no lo crean, todo aquello por lo que un día luchasteis no es igual pero sí parte de la misma base. El mundo cambia y seguirá cambiando, y es un error estancarse en luchas ya ganadas o perdidas, pero hay que seguir luchando. La base al fin y al cabo se compone de los mismos ingredientes: trabajo precario, opresores y oprimidos. El germen capitalista que nos acompaña desde que el germen feudal le dio paso.

En lo que a mi respecta todo sigue igual, o peor. No sé ya si para bien o para mal, todos los revolucionarios reclamais a uno más de los vuestros, como prueba a nuestra valía aquí o por cualquier designio del destino, pero así es. De tal modo, mis mentores caminarán casi todos por mundos paralelos, o desde luego todos los más influyentes e importantes. ¿Es que acaso allí habeis logrado construir lo que aquí la gente no construye? Quién sabe. Pero al menos te pido, os pido, que mantengais la llama de mi inconformismo. Que la mantengais pura, sin usura humana ni desvío de convicción. Que mi camino, como así fue el tuyo, se un camino de avances, de nuevos aprendizajes pero siempre en la dirección constructiva. De la pluralidad y el respeto.

Aunque muchos revolucionarios parecen ser los únicos por haber tenido un hueco en la Historia conocida, qué sería de sus ideas e innovaciones sin el trabajo de los ciudadanos de a pie que lucharon con sudor y sangre, bien en guerras de armas o bien en guerras de ideas, como tú. Porque hay que recordar a los primeros, pero también a sus seguidores, aquellos que para nosotros son los primeros que le dieron la vuelta al pensamiento político y económico. Gente como tú legalizó la injusticia ilegal, sangró tras la opresión y no se calló ante la injusticia. Gente como tú dieron grandes cambios, y seguro que ahora te quejarás de que ya no hacemos nada. Gente como tú, y especialmente tú, sois los que me dais la razón y la esencia de mi ser, como persona, como crítica, como idealista. No todo ha sido malo, porque si bien lo más importante ha sido un camino de espinas, he encontrado en dónde apoyarme y aferrarme, sé bien que gracias a tí.

Sabes que ahora no es mi mejor momento, y sé que estarás sufriendo al ver cómo las dos personas que más quieres sufren, la una por la otra. Pero hey, sabes que puedes estar tranquila, porque eres tú quien nos hiciste como somos. Y es que un revolucionario, no se rinde tan fácilmente…

Con cariño, de una revolucionaria a otra revolucionaria, aquella que lleva tu misma sangre y que cada día te lleva dentro a pesar del tiempo.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes

golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces,

sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”

(Benjamin Franklin)


Hace justo un año, en una noche como la de hoy, andaba navegando en la web, leyendo en concreto la información sobre cómo unirse a Estudiantes por una Economía Crítica. No fue hasta tres días más tarde cuando me lancé a mandar un correo. Aquella inquietud no fue una dubitación de tres días, sino de casi tres años, pues la llamada de EEC surgió en mi en numerosas ocasiones, esfumada siempre por las desavenencias del tiempo, e incluso del espacio. Siempre pensaba que sería algo que me quitara ese tiempo preciado que ya años atrás había perdido. Pero como siempre, el instinto hizo mella y con un “qué demonios” me atreví a dar el paso, aquel paso que ha dado grandes cambios en mi vida.
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Hay palabras que valen su peso en oro...

"Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños, de examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía"

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[b]Mesita saturada de apuntes por culpa de los exámenes. Pronto más libros que leer.[/b]
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